Penélope odia a las negras gordas (en concreto, a las que quitan el Oscar)
«Avatar» tampoco gana. Mala noche para todo lo sobrevalorado
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Dicen los que la vieron que la gala fue un coñazo tremendo. Nosotros nos teníamos que quedar despiertos siguiéndola, pero fue decir "Good night" los presentadores y caímos fulminados a lo anuncio de Flex. Y es raro que la ceremonia fuera aburrida, porque tenía tintes de culebrón: el premio de mejor película se lo disputaban un ex matrimonio: James Cameron y Kathryn Bigelow, como quien discute por la custodia de los hijos. Y, como suele pasar en esos casos (en los divorcios, no en los premios), la vencedora fue ella.
Además de la victoria de En tierra hostil hay que destacar que los galardones por las mejores interpretaciones se los llevaron Jeff Bridges y Sandra Bullock. En el caso de la actriz, es fascinante el hecho de que el día anterior también recibiera el Razzie como peor actriz. Ser la mejor tiene mérito. Ser la peor, también. Pero ser las dos cosas a la vez es simplemente la hostia. O sea, que esta mujer es el ying y el yang, el principio y el fin de todas las cosas. Como Dios pero con tetas, vamos.
El Oscar a mejor actor secundario se lo llevó Christopher Waltz (o sea, el nazi malo de la peli de Tarantino.... Que los nazis ya eran malos de por sí, pero este más). ¿Y el de mejor actriz secundaria? ¿Pe? ¿Nuestra Pe? ¡Pues no! Mo'nique, la de Precious. Teniendo en cuenta que en la gala de los Goya no se lo dieron y se fue, suponemos que esta vez tampoco le habrá sentado muy bien a la de Alcobendas. De hecho, en el vídeo podemos ver que ni tan siquiera quiso aceptar la derrota, y fingió haber ganado. Vale, tal vez no pasó exactamente así, pero ya os hemos dicho que nos dormimos.