Nueva campaña antiabortista de los obispos: «¡Es mi vida!… Está en tus manos»
Estamos de acuerdo: Mejor en tus manos que en las suyas

La Conferencia Episcopal se olvida del Lince ibérico en su nueva campaña (sale ganando el animalico, sin duda) y se centra en su mensaje contra el aborto que, al fin y al cabo, es de lo que va el tema. Los obispos han querido presentar una campaña «positiva y tierna» y de paso evitarse el marronaco que les supuso la campaña del año pasado. Este giro en la estrategia episcopal es sorprendente y, muy probablemente, efímero. Una lástima. Con lo bien que estaría que continuara el próximo año. Tal vez en uno de esos alardes de modernidad tan propios de la iglesia católica, podría obsequiarnos con un cura enrollado que guitarra en ristre nos cantara algo así como «no abortes, porfa». Es improbable, pero estaría la mar de bien.
Más improbable aún es que la Conferencia Episcopal deje de dar su opinión sobre lo que se le antoje. Son como esos acompañantes que viajan cómodamente en nuestros coches, sin conducir y sin ni siquiera tener carnet, pero empeñados en decirnos por dónde debemos ir. Los obispos han renunciado mediante el celibato a su carnet en esto de tener descendencia, aunque como si de farruquitos se tratara conducen esporádicamente – preferentemente en compañía de niños –, pero se consideran legitimados para decirnos lo que tenemos que hacer.
Se puede ser ateo y contrario al aborto o católico abortista, pero ¿se puede opinar de algo que no se conoce? ¿Nos metemos nosotros en sus cosas? A la hostia le falta sal; ¡hala, ya está dicho!