ETA alcanza niveles de patetismo insondables
Detenido Patxi «el disléxico» al entrar en el cuartelillo creyendo que el rótulo decía «Camisería»

Ya de un tiempo a esta parte, el cociente intelectual medio de un comando etarra puede compararse con el de un puñado de espárragos trigueros; pero es que en el último año, entre borrokaris con el Facebook al aire y otros despistes, la victoria de los espárragos empieza a ser aplastante. El último en cometer un error garrafal ha sido Patxi Kaikurenetxea, alias «El disléxico», que necesitando camisas para una boda entró en la comisaría de Kamarrondo, Bizkaia, y sólo reparó en su error cuando al tender la mano para que le tomaran la medida de la bocamanga se encontró con las esposas puestas.
La metedura de pata, que según ha comentado el historietista Francisco Ibáñez será adaptada próximamente en un álbum de Rompetechos, se suma a la ya antológica ocasión en que Miren Komolakagoa llamó al diario Gara para reivindicar un atentado y aprovechó para pedir los fascículos que le faltaban de «El Bidasoa a vista de pájaro», o la vez en que Zigor «El txef» dejó en la puerta de un cuartel de la Ertzaintza una olla a presión llena de potaje de acelgas para morir cinco minutos después en el piso franco mientras se servía la cena.