Así se hace una «Ibracagada»
El sueco es víctima de la barrera idiomática. Un joven famoso y con dinero ha de hartarse a follar, no a fallar
Ibrahimovic no es feliz cuando no juega y, visto lo que hizo en Zaragoza el domingo pasado, tampoco debe serlo cuando lo hace. El sueco falló en la Romareda goles cantados y auque al final logró marcar de penalty lo más destacado de su actuación fueron sus botas rosas.