La carta del Papa genera respuestas. Aquí va una:
Querido Ratzinger, dos puntos: Tu escala de valores apesta

La carta pastoral de Benedicto XVI a los católicos irlandeses, sobre el larguísimo y antiquísimo historial de abusos a menores por parte de sacerdacos (nuestras disculpas a los cerdos por este juego de palabras), ha generado opiniones encontradas. Basta con tomar los diarios: ABC, diario de misa, titula: «Las víctimas agradecen el gesto “sin precedentes” del papa». Otros, como La Vanguardia, destacan que «las asociaciones de víctimas ven insuficientes las excusas desde Roma».
Este domingo, cuando el Papa salió al balcón de su basílica para rezar el ángelus y cambiarle el agua al canario, escogió para la lectura el episodio de Jesús salvando a una adúltera de la lapidación, y culminó con este oportuno comentario: «Aprendamos a ser intransigentes con el pecado, e indulgentes con las personas». Esto se merece una carta de respuesta.
Querido Ratzinger. Dos puntos. Tu escala de valores apesta. Tú, máximo pontífice de una iglesia que hace parecer progre a los visigodos, que desprecia a las familias monoparentales, que condena al infierno a los homosexuales, que llama aberrantes a los transgender, que prohíbe el preservativo; tú, y todos tus hipócritas portavoces de un dios sexófobo que odia el amor libre y consentido entre adultos, ¿nos pedís indulgencia con los falsos célibes que violan a niños?
Tienes suerte de que en Irlanda son educados. Nosotros, que no lo somos, te vamos a mandar a la puta mierda. Buen viaje.