En USA ya tienen donde caerse muertos. Pagando, eso sí
Obama logra el primer cambio significativo en el país desde que instaló en la Casa Blanca una familia negra (la suya)

Decían (no es que lo sepamos ni presumamos de ello; sencillamente, lo leímos a alguno de esos señores listos que interpretan el pensamiento de un país y nos dijimos «debe de ser cierto, porque escribe en un diario); decían, decíamos, que EE.UU. no veía con muy buenos ojos la reforma del sistema sanitario propuesta por Obama; que en el país del hombre hecho a sí mismo no aceptarían que cualquier pelanas tuviera asistencia sanitaria sin haber hecho nada por conseguirla, como los que se desloman por pagar un seguro. La idea apestaba a comunismo.
Pues bien, el camarada Barack lo ha vuelto a conseguir. Más o menos. El Congreso ha aprobado con los 216 votos demócratas una nueva sanidad no universal, pero casi.
Explicado grosso modo, en lugar de una cobertura pública para todos, el gobierno obligará a contratar seguros privados a casi todo el mundo. Yepa yao. Eso sí, con subvenciones y exenciones fiscales, y mayor control sobre las aseguradoras. En fin, que está muy bien, pero en serio, si vais a dároslas de listos haciendo tertulia en los comentarios, pillaos el Washington Post para los detalles.
La victoria en el Congreso le ha venido de perlas a Obama, que desde el impacto de su elección no había hecho otra cosa que ver desplomarse su popularidad. Con la reforma sanitaria, sin embargo, su mandato ya ha pasado a la historia. Ni que sea como el de la imposición de la Obamastroika.