El apagón analógico mata a la televisión (pero sólo a la analógica)
Adiós, 10 canales de mierda. ¡Hola, 40 canales de mierda!
La TDT es lo que tiene

En principio, el planteamiento es bueno. Donde antes había un canal, ahora hay cuatro. Y con mayor nitidez. Todo son ventajas en la TDT. Bueno, casi todo. Más que nada, porque hay más cantidad de canales, se ven mejor, pero tienen la misma (baja) calidad de siempre. Eso sí, multiplicada por cuatro.
Y antes de que alguien nos insulte, debemos decir que por supuesto hay buenos programas, buenas series, buenos informativos y, en general, buena televisión. Sin embargo, abunda la telebasura. O mejor dicho, abundaba. Lo que abunda ahora es el reciclaje: la mierda que ya hemos visto aparece una y otra vez en distintos canales. Las cadenas tienen muchas más horas de emisión para llenar, pero cuentan con el mismo dinero de siempre. Incluso menos, que hay crisis. Con estos factores, no es de extrañar que en Antena.nova (televisión de Antena 3) repitan en bucle grandes hitos de la televisión como Manos a la obra. La tecnología ha servido para resucitar a Manolo y Benito. Y para que siempre tengamos a nuestra disposición teletiendas, videntes y debates de ultrafachas. Y eso nos recuerda que los obreros que quemaban máquinas durante la revolución industrial argumentado que el progreso no siempre es bueno posiblemente tenían razón.
Incluso con series como Los Simpson se puede llegar a la sobredosis. No, corregimos: ya se había llegado a la sobredosis sin la TDT (cada capítulo se debe de haber emitido entre 200 y 300 veces... ¡por año!); con ella, lo que va a ocurrir es que Homer Simpson va a ser como un dictador de esos que imponen el culto a su imagen: encenderemos el televisor, sea la hora que sea, y allí estará. Aunque, bien mirado... ¿Por qué en lugar de rajar tanto no apagamos la tele? Podríamos hacerlo. De hecho, deberíamos hacerlo. Pero es que quejarse es tan bonito...