El gilipollas de la semana: el Papa
Porque cuando Cristo dijo lo de «sed indulgentes con el pecador», igual no quería decir «permitid que pederastas sigan violando a niños durante décadas»

Ya lo contamos la semana pasada: hace dos domingos, el Papa rezó el ángelus desde el balcón ese que tiene con aquellas vistas tan bonitas, y aprovechó para acompañarlo con una lectura que venía a cuento con la que está cayendo sobre la iglesia católica: una lluvia de casos de hipócritas que subrayaban con gesto firme de una mano las virtudes de la castidad, mientras con la otra le pellizcaban el culete al monaguillo. Y concluyó esa lectura con esta frase, que ya es su cita más memorable: «Aprendamos a ser intransigentes con el pecado, e indulgentes con las personas».
Claro que sí, Benedictus. De ahí el silencio impuesto a las víctimas en Irlanda. De ahí los escándalos de hace veinte, treinta o cuarenta años que exhumamos ahora. De ahí que esa colección de sacerdacos (con perdón de los cuatro párrocos que todavía no han metido la mano bajo más hábito que el suyo) sigan medrando en la iglesia, esquivando la justicia y siendo felices y comiendo perdices.
Hale, repite con nosotros, Ratzi: gi-li-poooo-llas...