De la balompédica serie «El Jueves investiga: ¿Qué fue de...?»
Oliver Aton: «¿Qué hay de malo en jubilarse a los 25? ¡Ronaldinho lo hizo!»

Vivimos donde vivimos y es inevitable contagiarnos de la preocupación general: con el Barça en semis de Champions y un clásico de Liga en ciernes, es imposible no pensar en fútbol. Un deporte del que nosotros ignoramos todo, salvo que se juega con las extremidades inferiores. Eso sí: si nos preguntan por nuestros colores, somos blancos. Blancos como el New Team. Y el jugador que nos ha regalado más tardes de gloria, Oliver Aton.
La serie Campeones (en la Telecinco de la flor, a las ocho) nos abrió mil interrogantes: ¿Cómo podía el locutor intercalar tantas frases entre el remate y el gol, y con pausas dramáticas? ¿Mark Lenders era, en efecto, gitano? ¿Alguien más vio en su cole cómo un niño se quedaba parapléjico intentando la catapulta infernal? Y ¿qué fue de Oliver Aton?
La última pregunta hemos tenido que ir a responderla a Tokyo, actual residencia del crack del New Team. De hecho, su penthouse es algo más extenso que un par de barrios obreros. Nos sorprende, porque pensábamos que Oliver había fichado por el Barcelona.
—Pero vamos a ver, ¿vosotros me visteis jugar en el Barcelona?
—¡Pues claro! Se vio en no sé qué temporada al final de la serie, cuando ya nos afeitábamos, pero tú fuiste azulgrana.
—Esa última temporada era ficción, hombre. ¿No te das cuenta de que Barcelona estaba pintada con calles estrechas entre jardines, como el barrio de Doraemon, pero con la Sagrada Familia de fondo? ¿Tú has visto que Barcelona sea así?
—Hombre, ahora que lo dices...
—Mi etapa profesional acabó en la selección de Japón.
—¡Anda ya! Pero entonces, ¿qué tenías? ¿21 años?
—¿Y qué? ¿Qué hay de malo en jubilarse a los 25? Ronaldinho lo hizo; ya hace tiempo que juega entre fiesta y fiesta, por hacerle un favor al equipo.
—¡Pero el fútbol era tu pasión! ¡La victoria era lo más importante, después del honor y la amistad!
—Sí, es que en la liga juvenil había poca cosa más: un campo liso, verde, del tamaño de un planeta pequeño, y para de contar. Pero cuando llegué a profesional y empezaron a rifárseme los equipos, adquirí nuevas aficiones: coches deportivos, cubatas con whisky de 18 años... Mujeres de megalujo... Ya sé que soy lo bastante majo para buscarme a una que me quiera por lo que soy, pero como tengo tanta pasta, siempre acabo pagándoles por no sentirme mal.
Tenemos que irnos: Oliver es un jubilado muy ocupado; tiene puenting a la una y unas señoritas de la televisión nipona esperándole en el jacuzzi. Le lanzamos las últimas preguntas. «¿Mark Lenders? Sí, era gitano. Ahora es artista en España; quizá le conozcáis; usa el pseudónimo de Tomatito. ¿Benji Price? Jo, ni yo sé qué fue de él; sólo recuerdo que los del equipo le firmamos un balón y yo fui a dárselo persiguiendo el autobús en el que se marchaba, se lo chuté y él lo paró asomando por la ventanilla. Con esa imagen de despedida, ¿quién quiere añadir epílogos?
En nuestro cole, un niño intentó la misma parada por la ventanilla del bus escolar, justo en el momento en que un camión venía en la otra dirección, y lo partió en dos. (Sí, en nuestro cole pasaban estas cosas. Tuvimos una infancia difícil.)