Los sospechosos del caso Gürtel reinventan la operación bikini
Bárcenas ha adelgazado 38 kilos. Y Rajoy, 2 (van a amputarle la mano que puso al fuego)

Según la edición digital del ABC, «las presiones judiciales, mediáticas, familiares y de partido» —que no el sentimiento de culpa, aparentemente— le están pasando factura al ex tesorero del PP, Luis Bárcenas, que dimitió la semana pasada. Aparte de la afiliación, la malvada presión externa (qué nos costaría a todos dejarle vivir y robar tranquilo) le ha costado también 38 kilos. Los que engordó a base de chupar del bote, vaya; tampoco es que nos sintamos muy mal por él. De hecho, Bárcenas es afortunado: en plena estación prebikini, nos ha regalado la técnica de adelgazamiento perfecta.
¿Necesita usted reparar antes del verano los excesos tragaldabiles de otras tres estaciones? ¿De tanto tensar el top del bikini del año pasado, al soltarse ha ido a parar al edificio de enfrente? ¿Oye a otros bañistas decir mientras le señalan “vamos a nadar hasta ese boya brillante, que a la amarilla del fondo no llego”? ¡Método Bárcenas! Ocupe un alto cargo en un partido político, financie actos de campaña con empresas fantasma, llévese su buena tajada, viva como un truhán durante años, y en cuanto le descubran, ¡alehop!, a perder arrobas como Víctor Sandoval pierde aceite.
La eficacia del método está demostrada: Mariano Rajoy, que ni siquiera está implicado en la trama Gürtel y se limita a verlas venir, va a adelgazar dos kilos sólo por estar metido en el ajo de refilón. En concreto, va a perder la mano que puso al fuego por su tesorero, que ya la tiene hecha chamusquina. Fíjate, otro parecido con Víctor Sandoval.