Los Muleros de ETA
Una vez más el chiste lo ponen ellos: Los abogados llevaban el premio en el ojete
Parece ser que a los presos de ETA no se les permite mantener correspondencia para señalar víctimas y ni siquiera se les habilita un apartado de correos a tal efecto, así que sus abogados decidieron hacer un esfuerzo por la causa pasando información oculta en sus traseros (el esfuerzo era proporcional al volumen de la información, suponemos)
Se desconoce quién fue el ideólogo de este astuto plan y por qué no se limitaron a transmitirse las órdenes «mata a tal» y «podríamos extorsionar un poco a cual» de palabra. Puede que quisieran llevar demasiado lejos aquello de comportarse como tontos del culo.