Comienza la tradicional «espantada de feos» en Santa Mónica
Cada año, antes del verano, la gente «estéticamente ingrata» es escondida o deportada para no afear la bella costa californiana

Por estas fechas de operación bikini, cuando en España la gente empieza a ponerse presentable para el verano (lo que no impide que en la playa acaben viéndose atentados paisajísticos), en otros países más avanzados la cosa toma tintes institucionales.
En Santa Mónica, ciudad costera de California que ha enmarcado decenas de seriales televisivos, desde Baywatch hasta Nightwatch, pasando por Pacific Blue, es el ayuntamiento el que toma cartas: durante su tradicional «Espantada de feos» (Uglybusters’ day), la población de Santa Mónica, por norma agraciada, se echa a la calle en festiva turbamulta en busca y captura de los menos atractivos. Los más resignados harán bien en entregarse voluntariamente antes de que vengan a buscarles. Narigudos, culovasos, desdentados, obesos, inválidos, contrahechos, despojos de quirófano, VOPs (Very Old People) y otras varias categorías de crancos serán apartados del ámbito público de mayo a octubre, siendo deportados a los suburbios la mayoría de ellos. Su destino es halagüeño, relativamente: otros que se creen (erróneamente) dentro de los estándares de belleza de Santa Mónica, o los que intentan eludir la justicia, si son capturados, pasarán el resto del verano encadenados en un sótano.
Amnistía Internacional ha elevado varias protestas por esta política altamente discriminatoria, pero tanto el consistorio como los apuestos ciudadanos capean la tormenta: «Es el precio de nuestro paisaje local de policías fornidos y rubias despampanantes», afirman, con su eterna inmaculada sonrisa.