El obispo de la semana: Felipe Arizmendi
Eeeche que diche: «Ante la invasión de erotismo, no es fácil mantenerse en el celibato y el respeto a los niños»

Íbamos a colgar el Gilipollas de la semana que salió ayer en El Jueves, pero como la revista va al ritmo que va y no goza del envidiable dinamismo y negligencia ortográfica de Internet, se ha quedado un poco anticuado.
Lo que tardaremos más en olvidar es nuestro Obispo de la semana, sección que nos hemos visto obligados a crear para que la jerarquía eclesiástica no acapare los premios de gilipollismo con sus continuas perlas sobre la pederastia. Obispos y cardenales, se lo rogamos: espáciense. No más de una excusa a la semana, por Dios. No damos abasto.
Dice el obispo mexicano Felipe Arizmendi, por ejemplo, que «ante la invasión de erotismo presente en los medios de comunicación, no es fácil mantenerse en el celibato y el respeto a los niños». Perdone un momento, eminencia: nosotros, los pobres seglares, igual no sabemos de celibato; pero la invasión de erotismo la estamos viviendo igual. Y a la mayoría no nos cuesta guardar las formas con los niños. Es más; seguimos siendo más los que, intoxicados por igual de pensamientos impuros, nos reprimimos antes que violar a niños, adultos u otros organismos pluricelulares.
En otras palabras: ¿que no es fácil ser humano sin violar a gente, eminencia? Caray. Feliz descubrimiento el suyo. ¿Y ahora qué, a los violadores les perdonamos la cárcel porque se han esforzado mucho? Váyase a la mierda, padre. ¡Y haga pasar al siguiente!