Los hijoputas de la semana: algunos funcionarios de Alcalá-Meco
Por entrar alcohol en las celdas y montarse juergas con las reclusas, a cambio de pequeños favores

La culpa es de Zapatero, como dice la calle. Resulta que, como hay muchas menos prisiones de mujeres que de hombres, hay menos funcionarias de prisiones que funcionarios. Esto suponía un agravio comparativo y un desequilibrio en la paridad; así que Zapatero, obrando como el Power Balance del estado, salió al balcón y dijo: a partir de ahora, los empleados de las prisiones serán mixtos.
El resultado: entre el personal masculino de la prisión femenina de Alcalá-Meco se colaron varios truñacos que, quizá a raíz de un mal tripi en su juventud mientras contemplaban a una go-go en su jaula, asumieron que las mujeres entre rejas están ahí para su diversión particular. Y así empezó una sórdida trama (pero sórdida de las de coger con guantes) con intercambios de favores, chantajes, fiestecitas dentro de las celdas con priva y todo... En fin, como una peli de los mejores años de sexploitation, pero sin que las reclusas tuvieran oportunidad de vengarse sangrientamente en el clímax final. Como siempre, la realidad quiere superar a la ficción, pero nunca es tan gratificante.