La única Bolsa española que vale algo es la del Carrefour y eso que vuelve a ser gratis
La otra (la de los dineros) se desploma una vez más

Continúan las apuestas de los mercados internacionales sobre qué país será el primero en seguir los pasos de Grecia, acudiendo al FMI con la cantinela del «más triste es tener que robar». Los que tienen más números son España y Portugal lo que convierte la quiniela en algo más bien soso. Tal vez por eso la especulación en nuestra Bolsa y probablemente también en la de Portugal (si es que realmente existen el país y la institución) se está convirtiendo en costumbre. Una costumbre que, amén de mantener entretenidas a un buen montón de personas, que quieras o no algo han de hacer, proporciona a nuestra economía una serie de cíclicos varapalos.
Y eso en qué debería afectarnos a la inmensa mayoría de nosotros currifichantes con suficientes problemas para llegar a final de mes como para encima jugar a la Bolsa. ¡Existiendo el tute que, además, es gratis! Pues es verdad, no debería inquietarnos si no fuera por esa famosa ley de la Macroeconomía que dice (y cito): «Cuando la bolsa se pega un hostión es el currifichante el que más y mejor siente el crujir de huesos y volar de molares». Eso es así.