De la positrónica serie «El Jueves investiga: ¿Qué fue de...?»
Los Planetarios del Capitán Planeta: «Cuando intentamos invocarlo, sale el contestador»

Somos una generación contradictoria: los mismos adultos que nos legaron un mundo enfermo son los que incluyeron la ecología en el temario de primaria y nos concienciaron sobre la contaminación, la deforestación y la importancia del reciclaje. Quizá porque creían que nos interesaba. Quizá para crearnos ese interés antes de crecer y convertirnos en los cínicos que ellos ya eran. El caso es que como parte de esta política de «preocupemos a los niños y que ellos se coman el marrón de limpiar nuestra mierda», incluyeron en la programación matutina series como Capitán Planeta y los Planetarios: la historia de cinco chicos y chicas de todo el globo en lucha contra villanos que vertían residuos y mataban animales sin beneficio alguno, sólo por joder. Cuando juntaban sus anillos de poder (cosa que, estúpidamente, hacían sólo al final del capítulo y cuando la situación era desesperada), invocaban al Capitán Planeta, un superhéroe de colorines que le daba un par de azotes al malo y limpiaba la marea negra con la mirada. Pero, ¿qué fue de aquel grupito multirracial de Planetarios?
El equipo de QFD ha recorrido en una semana los cinco sucios continentes de este intoxicado planeta, y este es el resultado.
- Kwame (África) trabaja en un centro de desintoxicación para niños soldado en Angola. Para desengancharles de su adicción a matar, les entretiene con videojuegos. Salen blancos de la agonía y viciados al Counter Strike; hoy llenan los cíbers de toda España.
- Wheeler (Norteamérica) quiso concienciar al mundo del daño que la deforestación hacía a los pájaros. Para ello, anidó en lo alto de una secuoya en un campo de tala. Logró su objetivo: indultaron el bosque. Ahora lleva dos años intentando bajar del puto árbol.
- Linka (Rusia) estaba preocupada por el deshielo de la Antártida. Para combatirlo, construyó un cine en el polo norte. No va mucha gente, pero se cree que la refrigeración del local es lo único que aún mantiene sólido el manto.
- Gi (Asia) es la única militante de la organización «Salvemos al yeti», que vela por que el Homo Abominabilis no se extinga. Suponemos que ha logrado su objetivo. O no.
- Ma-ti (Sudamérica) es hoy el presidente de la República Bananera de Valdivia, fundada el pasado martes. Su primera medida fue nacionalizar los yacimientos de gas y regalarlos a los indígenas. Estos aplicaron una llama a la espita y llevan una semana bailando en torno a un fuego de quinientos metros de alto.
Es evidente que el mundo está enfermo. Interrogados los cinco sobre por qué no han vuelto a invocar al Capitán Planeta, responden: «Cuando juntamos los anillos, sale el contestador.»