Los barceloneses, consultados por la reforma de la Diagonal
Barcelona hace un referéndum, pero diciendo a los ciudadanos lo que tienen que votar
No vaya a ser que se equivoquen y le quiten al consistorio la oportunidad de dilapidar 70 millones de euros

Jordi Hereu, alcalde de Barcelona, ha montado un circo de al menos dos millones de euros (lo que ha dilapidado en publicidad) para decirle al ciudadano que va a gastarse 70 más en reformar la Diagonal, una de las calles principales de Barcelona, pero que se va a poder escoger: o rambla o bulevar. Que es como decir: le vamos a dar por culo, pero díganos qué prefiere: vibrador o bolas chinas. Vale, en principio se trata de algo bueno para la ciudad pero, ni que sea porque nos pagan por rajar, vamos a ponerlo en duda.
Ambas opciones quitan espacio para los coches (más necesarios de lo deseable cuando los transportes públicos son caros y poco eficientes, o sea, una puta mierda), colocan un tranvía que dificulta la circulación (que sí, queda bonito, pero el metro molesta menos) y colapsan la mayor vía de entrada a la ciudad durante los años que van a durar las obras. ¡Pero se puede escoger, y eso es gracias al buenazo del alcalde! Lo que no dice Hereu es que hay una tercera opción (que le han obligado a incluir): dejarse de tonterías y no gastarse los dineros del contribuyente tan alegremente. Pero claro, esa posibilidad implica que las empresas que se llevarían esos 70 millones no iban a percibir un duro, y eso está feo. Por lo tanto, el alcalde ha hecho campaña (con fondos públicos) y sólo ha promocionado las opciones que le van bien a sus amigos. Un demócrata como la copa de un pino, vamos.
Ignoramos si habrán llegado a imprimir las papeletas con la opción C o, al llegar a las urnas, van a decir que se les han traspapelado y que sólo se puede escoger entre la A y la B. Y que, ya que ha hecho el viaje hasta la mesa electoral, vote por una de los dos. Al final, aún le saldrá el tiro por la culata y se tendrá que envainar la reforma. Y es que eso le pasa por ir de enrollado. La próxima vez, que haga como el resto de los políticos (o como él mismo hasta ahora): que lo imponga por sus cojones, y santas pascuas. Realmente, es una lástima eso de que en las ciudades viva gente y se dediquen a incomodar a los gobernantes con sus problemas. Vivirían tan bien, sin nosotros molestando...