El gilipollas de la semana: la trama Gürtel
Por comprar libros para saber cómo delinquir

Formarse está muy bien. Para ejercer cualquier oficio es necesario haber estudiado (bueno, al menos es recomendable) y haber aprendido cómo se hace de alguien que sepa más que tú. Incluso queda bien en el currículum, y los dentistas hasta se cuelgan los diplomas en su despacho para que todo el mundo vea que en octubre de 1993 asistieron a un congreso dental en Matalascañas. Pero cuando tu oficio es el mangoneo, es recomendable llevarlo con un poco más de discreción. Bueno, más que recomendable es obligatorio, o te pasará como al gilipollas de Francisco Correa. Gilipollas, en mayúsculas.
Correa, jefe de la trama de corrupción del PP, consideró que, puestos a robar, había que hacerlo bien y aprender de los que ya lo habían hecho antes. Como el Dioni no da cursillos (es una lástima, porque seguro que llenaría), tuvo que recorrer a la formación autodidacta, o sea, a través de libros. Y todo esto está muy bien, leer te hace más culto (Dan Brown y Corín Tellado quedan excluidos de esta generalización), pero... ¡Correa, al menos no te guardes las facturas de libros como Delito de prevaricación, Delitos cometidos contra la autoridad o Delito Urbanístico! ¡Que no cuela que mientras tus conciudadanos leen libros policiales suecos a ti te haya dado (sólo por hobby) por el ensayo sobre la corrupción! Lo dicho, un gilipollas.