Se acabó la liga, se acabó el opio
Sólo hasta el 11 de junio, que es cuando empieza el Mundial

Hasta aquí la liga. Bueno, de hecho terminó domingo, pero nosotros somos lentos. Lo jodido del tema no es que nos quedemos sin partidos de fútbol, sino que ahora tendremos un pasatiempo menos y, sobre todo, que ya no habrá manera humana de desahogarnos y proferir insultos salvajemente ante el televisor (no siempre se puede ir al campo) sin que nos tomen por locos (a no ser que repongan el final de Los Serrano; en tal caso, todo el mundo creerá plenamente justificado que nos desgañitemos ante el aparato).
Y eso es una putada con todas sus letras (claro que una putada sin todas sus letras sería algo así como "ptad", por ejemplo, y no tendría sentido), más que nada por el cojonudo momento de crisis que estamos viviendo. El funcionario que va a empezar a cobrar menos, el currante cuyo poder adquisitivo va a menguar con la subida del IVA, el jubilado con una pensión que da más risa que un chiste contado por Eugenio... todos ellos tenían un momento de respiro cuando salían unos señores mucho más ricos y atractivos que ellos y se peleaban por una pelota. Pero ya se acabó.
¿Qué haremos ahora? Tal vez, tomar conciencia de la situación y salir a manifestarnos. O tal vez esperar a junio, que el Mundial ya está aquí. Y con él, una nueva oportunidad de sacar toda la frustración que tenemos dentro gritándole a una pantalla. Es una suerte que toque este año, porque si no la única manera de expulsar la rabia sin movernos del sofá sería que repusieran en bucle el suicidio de Diego Serrano.