Cumplimos la edad de Cristo
Hoy hace 33 años del primer número de El Jueves. Y Martínez el Facha sigue resistiendo

El número 1 (27 de mayo de 1977). Irónicamente, estando hecha a dos tintas tiene menos blancazos que la de esta semana.
Sí, amigos. 33 años. 1.723 semanas. Parece que fue ayer cuando un puñado de valientes promesas del humor, con barbas frondosas y alta tolerancia al alcohol, se embarcaron en la loca aventura de hacer una revista satírica... [Suspiro.] Oh, sí. Ja, ja. Dentro música nostálgica de acordeón.
Bueno, no. Qué coño. A nadie le parece ayer. ¡Treinta y tres años! Joder, el que esto escribe no había ni nacido cuando el primer número de El Jueves ofendió los kioscos; y los que participaron en aquel número son hoy señores mayores con tendencia a la anecdorrea. Salvo Kim, por supuesto, que en lugar de envejecer, está más bueno cada día que pasa.
33 años no es una fecha redonda, pero tampoco carece de simbolismo. A esta edad (dicen) los jueces sentenciaron a un señor de Nazaret que también iba de joven promesa de barba frondosa y que, a nuestro juicio, fue el primer gran humorista de Occidente (a ver, lo de «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia» estuvo gracioso). Igual a nosotros algún juez llamado Poncio del Olmo nos dará la estocada definitiva este año, tras lavarse las manos en el animus iocandi, y nos condenará en homenaje a las tropecientas portadas que hemos hecho con políticos crucificados. Y nosotros, los dibujantes, no resucitamos al tercer día. Ya lo sabemos. Matamos a Ivá por hacer la prueba, y ni flágüers.
En fin. Vosotros quedaos con lo bonito de la noticia: 33 años de risas y regalos absurdos colmando los pisos de los lectores fieles. Este artículo va dedicado a vosotros, los veteranos. Los que habéis envejecido junto a El Jueves, los que cuando os gustamos, reís, y cuando no os gustamos no escribís para anunciarnos que nos dejáis como una amante insatisfecha. En serio, gracias. Gracias por conservar el espíritu del Jueves. (Porque por lo que son las jóvenes promesas de cabello frondoso y alta tolerancia al alcohol, ni conservan el cabello ni beben más que Moët Chandon del santo grial junto al hoyo 18.)