Camps: «Todo es un montaje.» Claro, ¡y la Comunidad Valenciana, un plató a lo «Show de Truman»!
No es sólo la trama Gürtel: toda la realidad en torno al presidente es una pantomima

«Todo es un montaje de una terrible falsedad y acabará en nada», dijo Francisco Camps cuando supo que lo suyo ya ha pasado a manos del Tribunal Superior de Justicia de Comunitat Valenciana. ¿Y qué habrá hecho él para ser el epicentro de un montaje tan gordo? ¿Hasta dónde llega el montaje? ¿El sastre también es cómplice? ¿Todo el PP valenciano es víctima? ¿Espera Camps despertar de la pesadilla —quizá con el ruido de las grúas de Barberá demoliendo el Cabanyal— y respirar, aliviado, al verse aún vivo, rico e irreprochado, aunque en una cama mojada?
Montaje o no, la trama Gürtel podría tener desenlaces inesperados. Camps, cuya relación con calle Génova está empeorando por momentos (la gente ya no pone la mano al fuego con la alegría de antaño), ha insinuado la posibilidad de romper con el PP valenciano y fundar un partido regionalista. Digamos, en la trayectoria de tantos otros partidos de prohombres inocentes a los que sus envidiosos enemigos se obstinan en enmierdar con casos de corrupción: el GIL, el MC de Mario Conde, Ruiz Mateos...
Sin embargo, la opinión pública no espera un desenlace satisfactorio. Ya hemos visto muchos Millets y muchos Roldanes; y encima, Lost acabó como acabó y perdimos lo que nos quedaba de fe. O sea, que al final resultará que todo es un montaje; no ya la trama Gürtel, sino el PP valenciano, o incluso la Comunidad Valenciana en sí. Todo era un telón puesto ante los ojos de Camps, sólo por echar unas risas. Esperemos que no se lo tome a mal.