Una ordenanza antiburka mal escrita prohíbe el uso del «vello integral púbico»
Un tonto gazapo obliga a depilarse a toda la población

Cerdanyola del Vallès se sumó a la lista de poblaciones catalanas que quieren erradicar el uso del velo integral femenino, ora juzgándolo vejatorio, ora apelando a la transparencia, ora prohibiendo sencillamente «el atuendo ninja», para no parecer antiislámicos. Más expeditivo, el alcalde de Cerdanyola dio el golpe de efecto con una ordenanza incontestable de la noche a la mañana. Tiempo demasiado breve para corregir el texto, que fue publicado y puesto en vigencia con un pequeño gazapo: donde debiera decir «velo integral en público», se lee «vello integral púbico».
Los habitantes de Cerdanyola, de natural respetuosos con la ley, colapsaron ayer los salones de belleza para hacerse el brasileño total sin pista de aterrizaje. Y eso que el proceso puede ser molesto en algunos casos; y en el resto, una jodida tortura de la Inquisición, pero todo sacrificio es poco en aras del civismo. A todo esto, los depiladores locales han hecho su agosto. Y con el boscaje recortado, los fabricantes de pelucas han hecho agosto, septiembre y puente de la Hispanidad.
«Yo apoyo cualquier norma que ponga en cintura a los moros, así que acato gustoso esta ordenanza», declara don Emilio, hostelero de 54 años, entre aullido y aullido cuando le arrancan las tiras de cera, mientras aclara que él no es racista, sino consecuente: «Cuando yo voy a sus países, ¡bien me obligan a ponerme velo! Bueno, o me obligarían, si fuera mujer. Bueno, y si fuera a sus países, porque en realidad no he viajao más lejos que al Ruiz de Lopera a ver al Barça, ¡pero eso es igual!», exclama, mientras las lágrimas corren por sus mejillas. «Tampoco entiendo qué tiene ver todo esto con que yo me depile el escroto, pero si sirve para que los moracos aprendan a adaptarse, no necesito más!»