La marea negra tiene negro al pobre Obama
EE.UU. pide consejo a James Cameron: «¿Qué harías tú con esto, aparte de un taquillazo?»

El problema no es sólo que Estados Unidos afronte el peor desastre ecológico de su historia por culpa de un petrolero de BP que parece un colador; sino que sus sucesivos intentos frustrados por detener la fuga ponen en duda su hegemonía tecnológica. En otras palabras: ¿vosotros, que fuisteis a la luna, no podéis tapar un agujero a 1.600 metros de profundidad?
Pues no pueden. Y prueba de su impotencia es que entre los expertos asesores que han reclutado está el director de cine James Cameron. «La diferencia con lo de ir a la luna es que allí arriba no había presión y en lo del petrolero hay mucha», explicó un portavoz de la Casa Blanca, «y James Cameron hizo Titanic y The Abyss, que tienen mucha escena submarina; es un experto en trabajar bajo presión.»
Hombre, eso es discutible. Se pasó como diez años para hacer Avatar, porque en su día no había la tecnología necesaria, y al final tampoco es que le saliera una gran película, así que mucha presión no tuvo. Si va a usar la misma estrategia aquí, lo de la fuga corre algo más de prisa.
Sin embargo, James Cameron ya está en pleno brainstorming. «De entrada yo haría que todos los charquitos de chapapote se fueran juntando poco a poco hasta formar un solo charco muy grande y que de él emergiera un Robert Patrick de petróleo solidificado, que daría mucho más miedo al principio pero sería más fácil de matar», ha sugerido. La idea no es factible, pero puede convertir el desastre ecológico en taquillazo. De perdidos al río, oigan.