Elecciones en Can Barça
Rosell, némesis de Laporta, ya es presi
Los culés han apostado por el cambio, pero eso sí: que todo siga igual, por favor

Laporta y Rosell, cuando aún se ajuntaban. Ya se ve en la foto que había buen rollo.
Acabaron las elecciones en el club azulgrana y una mayoría arrolladora (61,4%) ha votado por Sandro Rosell, el insurrecto desterrado por Joan Laporta en 2003 castigando severamente a los continuistas. «¡Estamos hartos de victorias!», debían de exclamar los socios culés. «¡Quiero más derrotas; quiero sufrimiento, quiero épica! ¡Quiero que me pegues! ¡He sido mala!»
Sí, bueno; fantasías BDSM aparte, el triunfo de Rosell resulta paradójico. Ha ganado el némesis de Laporta, pero es de esperar que el socio no desee ningún cambio más allá del palco. El ritmo de ampliaciones del mueble expositor de copas, por ejemplo (son anexos que van comprando en Ikea) debería seguir igual, ni más ni menos. Bueno, o más sí.
La nota graciosa (vista desde fuera, se entiende) fue la hostia de los candidatos continuistas, que, curiosamente, eran dos. Ni siquiera un digno segundo puesto se llevaron, pues hasta un joven candidato sorpresa, Agustí Benedito, les pasó por delante (14,1%). El caso más hilarante es el de Marc Ingla, laportista cuya campaña consistió exclusivamente en volcar mierda sobre Rosell, y que va a estar comiéndose esa mierda a cucharadas hasta el fin de sus días y llevando la que sobre a casa para que coma también su familia. Es la conclusión positiva para los perdedores: hambre no pasarán.