Concurso de robo de bicicletas en Barcelona
El evento contó con el patrocinio del Ayuntamiento, a cambio de un espacio para la publicidad institucional

El pasado domingo, la Guardia Urbana tuvo noticia del hurto de 2.498 bicicletas en el área metropolitana, y se preguntaron a qué venía este aumento del 2% respecto a sus cifras habituales. La razón fue, por supuesto, el tradicional concurso de robo de bicicletas, evento en el que se vuelca cada año la muy extensa comunidad de pequeños delincuentes de Barcelona (incluso las comisarías dieron permiso especial a los detenidos para que asistieran al acto), y que permite contemplar en cualquier esquina la maestría sobrenatural de los amigos de lo ajeno más diestros del país.
El tradicional acto permite contemplar en cualquier esquina la maestría sobrenatural de los amigos de lo ajeno más diestros del país.
Al concurso de este año no le faltó la épica, pues fue marco de un duelo intergeneracional digno de torneo de ajedrez, entre el veterano sexagenario Charli Palancas y el niño prodigio de la cantera sub-21, Gustavo Ñefla. La arrogancia y agresividad del pequeño Ñefla (13 años, 90 kilos), capaz de robar bicicletas en marcha, chocó a la postre con la larga experiencia de la escuela gitano-zen del Palancas, que es capaz de abrir un candado de tungsteno sólo con la mirada.
El trofeo fue entregado por un teniente de la alcaldía, que desde hace cinco años patrocina la competición: «Mientras nos dejen un micrófono para colar lo muchísimo que está haciendo este ayuntamiento por el barrio, participamos donde haga falta», aseguró el teniente, repartiendo panfletos titulados «Ayuntamiento de Barcelona: trabajando por la seguridad ciudadana».