La reforma laboral perjudica... o sea, es... euh... Bueno, muy mal, ¿no?
Vale, no entendemos una mierda de los pormenores, ¡pero SEGURO que significa que pringamos!

Hoy entra en vigor la reforma laboral que el Gobierno, a falta de consenso con sindicatos y otros partidos, ha acabado aprobando by the face.
Ayer, el ministro de trabajo Celestino Corbacho desgranó los detalles, y aunque algo nos dictaba que debíamos reaccionar a cada dato con muecas de consternación y crescendo de gemidos lastimeros, no entendíamos nada. Ya lo sentimos, ya. Somos de aquellos desinformados que firmamos lo que nos dan y entregamos el borrador de la renta tal cual, sin cambiar una coma, al grito de “si cuela, cuela”.
Pero como periodistas que no somos, nos debemos a la información, así que recabando opiniones de aquí y de allá hemos concluido que la reforma laboral es una mierda como un piano preñao de grande, por razones como estas:
1) Favorece el uso de un modelo de contrato supuestamente destinado a fomentar el empleo indefinido, que ofrece indemnización máxima de 33 días por año trabajado.
2) Sin embargo, la empresa lo tiene más fácil para justificar despidos colectivos, presentando una sola cuenta de resultados en rojo.
3) Ese tipo de despidos se considerarían procedentes (por razones económicas), con lo que les bastaría con pagar 20 días de indemnización, no 33.
4) Y aunque se quiera universalizar el contrato indefinido, la duración del temporal se ha ampliado un año más. O sea, ya puedes estar 4 años currando para el mismo negrero sin ser fijo.
5) Las ETT extienden sus tentáculos y ya pueden actuar en sectores como la construcción y la administración, que hasta hoy tenían vetados.
En resumen: despedirte es hoy más barato que ayer, y más fácil de convertirse en despido procedente. Por ejemplo, por leer Eljueves.es en horas de curro. Mira a tu espalda.