Telecinco sin Belén Esteban no es nada
La han tenido que llamar en plenas vacaciones porque se quedaban sin audiencia

¡Qué tiempos aquellos en los que el símbolo de la cadena amiga eran unas mozas con tanta dignidad como ropa que le decían a su madre (cantando, eso sí) que estaban siendo abusadas sexualmente de forma repetida! (porque ya nos diréis cómo narices se interpreta si no eso de "Mama, Chicho me toca, me toca cada vez más...") Era triste, es cierto. Pero, visto en perspectiva, casi que preferimos eso antes que a una mujer con nariz de boxeador y menos educación que un preescolar que cada vez que se sienta en un plató y empieza a hablar nos hace desear que los mayas acierten con lo del fin del mundo en 2012.
Sin embargo, mucha gente no opina como nosotros. Muchísima, de hecho, y es por ello que Telecinco ha tenido que llamarla de urgencia mientras estaba fuera (resulta irónico que una persona que hace años que no trabaja tenga vacaciones). La cuestión es que el barco se estaba hundiendo sin ella. La audiencia estaba descendiendo peligrosamente en su ausencia. Y las mentes pensantes de la cadena, suponemos que gente de un nivel, con estudios superiores, incluso másters, personas que han leído a fondo las teorías de la comunicación, han concluido que lo mejor era volver a poner sus destinos en manos de una mujer que probablemente lo único que ha leído en su vida es la lista de la compra.
Algún día, el mundo agradecerá a los responsables de Telecinco lo mucho que están haciendo por la cultura. El homenaje a Saramago se quedará corto al lado de estos mecenas de lo sutil y de lo refinado. La historia les recordará, oh sí. Bueno, tal vez menos por el componente cultural que por el hecho haber emitido por televisión cantidades estratosféricas de heces con el único objetivo de ganar cantidades igualmente estratosféricas de dinero, pero el caso es que serán recordados.