Cuando por fin se han sacado de encima lo de Cataluña
El TC juzgará ahora si la independencia argentina cabe en el marco de la Constitución


Lo hemos dicho ya, y lo seguiremos diciendo: lo único que hemos sacado en claro de 4 años filmando el exterior de esta colmena de hormigón, es que es fea de cojones.
Mucha coñita con que el Tribunal Constitucional es más lento que el caballo del malo, y que en el reloj biológico de los juezosaurios la escala de tiempo se mide en eras glaciales, pero cuatro años para recortar el Estatut no son nada. De hecho, el documento llegó a sus manos con sello de máxima prioridad, por hacerles un favor a los catalanes, y pasó por delante de otras muchas causas que han tenido que esperar. Ahora, por fin, pueden volver a abordar cuestiones del presente. Por ejemplo, decidir si es constitucional la Primera Junta argentina que surgió de la Revolución de Mayo de 1810.
EL TC lleva enfrascado con este caso desde que les llegó por correo la declaración de independencia argentina en 1816, firmada por el Congreso de Tucumán. Varios jueces del tribunal sostienen que el documento, aunque ambicioso, puede matizarse con espíritu de concordia; mientras que el sector conservador sigue empecinado en que España es una unidad, y que «aunque cada colonia tenga sus peculiaridades folklóricas, el Imperio es indivisible».
Si esta última opción triunfa, revolucionarios como José de San Martín o Simón Bolívar podrían verse en graves problemas, pero eso ya no es asunto del TC, que ya se habrá embarcado, inagotable, en su próximo debate: ¿es fundada la acusación de demencia contra Juana I de Trastámara, reina de Castilla? ¡A por ellos, muchachos!