Esta semana, en «El Jueves»
Cagadas arbitrales

Lo habitual en casi todo evento futbolístico es que el juego en sí sea lo de menos, pero este Mundial 2010 se lleva la palma. Con permiso de la eterna vuvuzela (parece mentira que un simple cacho de plástico pueda resultar tan molesto sólo con acoplar los labios de un hooligan a un extremo), y el de la pelota (que se ve que pesa poco, o que es demasiado dura, o que es cuadrada), las decisiones arbitrales generan no poca polémica. Un gol fantasma le costó a Inglaterra la clasificación; un orsay obvio y no pitado ayudó lo suyo a Argentina. Y lo peor de todo es que la FIFA ya ha advertido de que, en un futuro, en caso de disensión entre árbitros de campo (que erran porque son humanos) e imágenes de TV, la discusión se zanjará como sigue: tiene razón el árbitro. ¿No se podría juzgar a través de la pantalla, o implantar un sistema tipo ojo de halcón, como ya hacen en el tenis? Aparentemente, no. Porque la subjetividad genera más polémica, que en enfervoriza más al pueblo y vende más diarios. Así que el árbitro, como si dice que ha visto un elefante rosa porque venía de tomar LSD antes del partido: si él lo dice, hay un elefante rosa y punto. En eso consiste el entretenimiento favorito de las masas.
Pero, ¿por qué no pueden reconciliarse fútbol y tecnología? Nos lo explica Mel esta semana. ¿Qué clase de tecnología? Pedro Vera sugiere unos cuantos artefactos. Y además, Cornellà se pone la escafandra y se sumerge en el inframundo de Intereconomía TV; López Rubiño nos previene contra el desvalijamiento veraniego; y Carbajo firma un ensayo sobre guinda y evolución del turismo. Todo esto, si los líniers están por la labor, este miércoles en El Jueves.