Novedad en Sagunto
La iglesia gay: es como las iglesias normales, pero el sexo es entre adultos y consentido

Se avecina un cisma en la iglesia evangelista que lo de Lutero parecerá una pataleta en comparación. Y el lugar por donde se abrirá la grieta es Sagunto (Valencia).
Se ve que el Colectivo Gay Evangélico está harto de la discriminación sufrida por su orientación (la de ser gays, no la de ser evangélicos: según su portavoz, en el 99% de iglesias protestantes se les prohíben los sacramentos y, a veces, hasta la entrada). Y ha ocurrido lo que tenía que ocurrir: ¿no soy lo bastante bueno para tu templo? Vale, pues voy a crearme un templo propio y que será más guay que el tuyo.
Guay lo será un rato, desde luego: para empezar, el emplazamiento del templo fundacional en la ciudad de Sagunto es secreto, por si las amenazas de represalia no se quedan en amenaza (ya se sabe que en España vamos de progres y liberados, pero ante yuxtaposiciones verbales como “iglesia gay” sacamos la antorcha y el tridente). A nosotros, nos va: ¡molaría mazo ser de una iglesia secreta! Entrar a misa por portal clandestino y con contraseña, hacerte tatuajes que te identifiquen, saludar en código a otro feligrés por la calle... Si esto va a ser así, señores de Sagunto, apúntennos que venimos.
Pero eso no es todo: aparte de integrar a la comunidad protestante LGBT (e incluso a heteros: ¡ellos también son personas!), la nueva iglesia, ya en trámites del registro de sociedades religiosas, tiene intención de ordenar sacerdotes gays y celebrar bodas entre parejas de cualquier orientación. Reaccionarios, podéis iros arrancando los pelos que os queden en la cabeza.
Y es que los cambios siempre dan miedo. Imagínense... Curas con orientación sexual... ¿hacia otros adultos? ¿Y de mutuo consentimiento? ¿Llamando antes de entrar? Chssst... ¿Oyen eso? Es la Inquisición, que despierta de su letargo...