Enano Muf
Los antidepresivos, a punto de acabar con las tapas de verano
Y no es porque los chiringuitos estén chutados y a punto de cerrar
Al parecer, en las costas de Inglaterra se ha demostrado que los vertidos de ciertas fábricas dedicadas a la producción de Prozac, están afectando a las gambas y otro montón de bichitos sabrosos. Se ve que les cambia la química cerebral -si es que tienen cerebro- y les da por acercarse a la luz, con lo que sus depredadores naturales lo tienen más fácil para comérselos y tal.
Claro, las autoridades sanitarias han dado la voz de alarma, porque si estos deliciosos animalitos empiecen a escasear, los ingleses pueden cabrearse. Pero como empiecen a escasear en el litoral español, los ingleses nos pueden montar una guerra.
Porque ya se sabe que un inglés en una playa española digivoluciona en guiri, y se alimenta de paella, gambitas y birra fresca.
Y si ya vienen como vienen, imagina que se chutan todo el prozac comido por las gambitas, o que les cortamos la dosis por extinguirse lo que vienen siendo los langostinos... la alerta médica es inminente.