Un gótico se ahoga por bañarse sin quitarse los ‘piercings’ primero
Que le diera el sol ya le martirizó lo suyo, y encima esto

No fue un buen día para Agustín Braganza, alias «/dark_soul666» en Fotolog. Primero, sus padres se empeñaron en llevárselo consigo a la playa, frustrando sus expectativas de conseguir una piel tan pálida como para brillar en la oscuridad, a lo Edward Cullen. Y encima, cuando se rinde a los 42º a la sombra (amplificados por su habitual vestuario negro con accesorios de cuero y bordados) y decide darse el chapuzón en sus bermudas de Emily the Strange, olvida que, entre piercings en el cartílago auricular, aletas nasales, labios, mentón, pezones y pene, amén de pulseras y anillos de mercadillo, carga con dos kilos de metal más que la última vez que se metió en remojo, allá por el 2002. Total, que el zagal se hundió como una vulgar empresa de Díaz Ferrán.
La experiencia ha confirmado a Agustín que la playa, el verano y el día solar, en general, son el infierno. «¡Las próximas vacaciones las paso en mi cuarto, frente al ordenador, con excursiones ocasionales al cementerio!», se le oyó exclamar, aún en brazos de las atléticas socorristas que lo sacaron del agua y que lo apretaban entre sus voluptuosos pechos mientras se turnaban para hacerle el boca a boca. «¡Este es el peor día de toda mi vida!»