Otro ejemplo de buena praxis empresarial
Le despiden con 15 días de antelación, y se lo notifican después

Al enterarse 15 días después, Punsete no tuvo tiempo ni de recoger sus efectos personales. De modo que pilló una caja y arrambó con las mierdas de sus compañeros.
Rodamientos Bustillo, S.A., no pasaba por un buen momento económico. Reducida la plantilla a seis individuos, estos se resignaban a trabajar por un sueldo mísero conscientes de que en otros sitios están peor. Joaquín Punsete, del área de investigación, sin embargo, cambió de opinión el primer lunes de agosto. Al llegar al trabajo se encontró vacía su mesa, barridas las fotos familiares y su taza de café, cambiados la contraseña de su ordenador y su wallpaper de koalas. Cuando preguntó al gerente, este tuvo que hacer un esfuerzo por recordarle, «aunque el viernes habíamos estado hablando del fichaje de Maicon». Y entonces lo descubrió: no sólo estaba despedido; llevaba 15 días despedido y nadie se lo había dicho.
«Es verdad que los últimos 15 días nadie me daba mucho que hacer, pero como tenía varios proyectos en marcha y además estoy enganchado al Starcraft online, no le di mucha importancia», confiesa Punsete. «De hecho, había notado incluso que los compañeros me hacían el vacío, como si yo ya no existiera o algo... ¡pero pensaba que serían las típicas broncas por el aire acondicionado!»
La notificación de despido llegó poco después de descubrir que todos sus objetos personales habían ido a parar al incinerador de basura. El señor Bustillo le llamó por teléfono para decirle que no hacía falta que viniera a trabajar hacía 15 días; que estos días no se le pagarían; que su departamento estaba cerrado; y que podía protestar, patalear e intentar quemar el edificio si quería, pero que a él no le pillaría a mano porque se encontraba de vacaciones en Papúa-Nueva Guinea.
La patronal opina que el caso es perfectamente legítimo: «Los sindicatos apremian por el “despido con 15 días de antelación”. Es lo que Bustillo dio a su empleado.»