De la mojigata serie «El Jueves investiga: ¿Qué fue de...?»
Happiness, los de ‘Amo a Laura’: «¡La gente pensó que era broma!»

Su primer single los convirtió en un hype de Internet: gafapastas y punkarras canturreaban (ora con sorna, ora con genuino sentimiento) los primeros versos de Amo a Laura («pero esperaré hasta el matrimonio»), y los Happiness, esperanzados, lanzaron al mercado su esperado álbum. Del cual, a día de hoy, han vendido 33 copias. «No llega para disco de platino», lamenta Juan Miguel, líder del grupo. «Pero creo que con las tres docenas ya te dan el de contrachapado.»
Su primera reacción ante el fracaso, llantos aparte, fue culpar a la piratería, como siempre. Pero hoy, casi cuatro años más tarde, los Happiness culpan a su discográfica: «Nunca debimos mezclar nuestro nombre con el de la MTV», se queja Begoña, la líder del grupo. «¡La gente se pensó que íbamos de broma! Lógico: ¿qué credibilidad se puede esperar de una productora responsable de vulgaridades como Beavis & Butthead o El cuchitril de Joe? ¡Si lo más serio que han legado a la audiencia son las lesiones cerebrales de Bam Marghera!»
Sin embargo, ¿qué porcentaje de autenticidad guardaba el grupo Happiness? Aparentemente, nada fuera de los cuatro cantantes, según descubrió María Isabel: «Como líder del grupo que soy, decidí escarbar un poco y hallé unas cuantas sorpresas. Resulta que el cásting donde nos conocimos lo convocó una agencia de marketing. El compositor se dedicaba a las sintonías de publicidad. Nuestro manager era en realidad un empleado de MTV, cosa que descubrimos haciéndole soplar en un alcoholímetro.» Así es como descubrieron los Happiness que la industria se había aprovechado de sus buenas intenciones y burlado de su modelo de juventud apostólica romana.
El litigio por daños morales durará años, y para sufragarlo, los Happiness trabajan en lo que mejor saben: la música. Este verano ya han pasado por las carpas alternativas de varios festivales, y no descartan unas cuantas fiestas mayores. Sin embargo, la moral está baja: la integridad del grupo se tambalea. Han jugueteado con las drogas (Begoña probó el pipermín el otro día) y Juan Miguel considera escindirse y pasarse al eurodance evangélico.
Sólo nos queda preguntar por la musa del primer single, Laura. Contesta Enrique, líder del grupo: «¿Esa zorra? Ahora es actriz porno.»