Confunde Madrid en agosto con ‘28 días después’
Al despertar en el hospital, vio la ciudad tan vacía que pensó que había llegado el apocalipsis zombi

Andrés García Párrago despertó del coma cerebral un sábado, a las 3 de la tarde, en la UCI del Santísima Trinidad, en Madrid. El 70% del personal estaba de vacaciones, el médico de guardia se había cogido unos días, la enfermera de turno estaba comiendo y el segurata había ido al bar a ver el Tour.
Nadie le vio desconectarse de los aparatos electrónicos; nadie le vio salir al pasillo; nadie atendió a sus llamadas de auxilio. Deambuló por el hospital como un alma en pena, entre mostradores desiertos y cafeterías cerradas, notando crecer la inquietud en su estómago.
«Cuando salí a la calle y vi la avenida vacía, persianas bajadas, manzanas y manzanas inhóspitas, supe que algo terrible había ocurrido durante mi ausencia», relata Andrés. «Estaba confuso, tenía miedo. Entonces pasé por una tienda de televisores y se confirmaron mis pesadillas. En todos los canales, los reporteros informaban de la epidemia zombi: ¡los monstruos ya estaban en la costa! ¡El apocalipsis había llegado!» (Lo que en realidad vio Andrés fue una reportera entrevistando a familias de chonis en la playa en los múltiples programas tipo Arena Mix; su confusión, en realidad, era lógica.)
Para cuando la policía (vaya, dos agentes que se cogen las vacaciones en septiembre) pudo sacar a Andrés de su error, este ya había saqueado varias tiendas de comestibles, se había hecho con un arsenal de armas pesadas y pensaba atrincherarse en el Palacio de la Zarzuela para pasar la noche, al grito de «¡Tendréis que luchar por vuestra cena, hijos de puta!»