«La generación perdida»: ¡Ya tenéis etiqueta, gañanes!
Los datos del paro juvenil dan miedo; pero los encargados de poner nombres a las generaciones tienen curro asegurado


Como faltaban organismos extranjeros que dijeran «la economía mundial está muy pachucha, y en concreto recomendamos ir enviando flores a España», ahora se ha subido al carro la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Que nada, que dicen que las cifras en todo el mundo de paro juvenil (entre 15 y 24 años) son las más altas de la historia (13% en 2009).
¿Y España? Estupenda, como siempre: sólo triplica el promedio global. Así es nuestro país: consolando al tercer mundo desde 2008.
Se ve que esto del paro juvenil es muy preocupante, porque si empiezas a no encontrar curro tan pronto, te desmotivas mucho, y es más difícil que lo encuentres luego. Una economista de la OIT ya hablaba de «La generación perdida». Mirémoslo así: al menos nos hemos inventado una generación nueva. En momentos como este, conforta ver que la gente con empleos serios (como sociólogos encargados de amasar millones de individuos dispares en un molde y consignarlos así a la historia) se lo toma a conciencia.
La OIT no se ha limitado a dar malas nuevas. También ha regalado recetas para superarlo: invertir en educación y dar más oportunidades a los jóvenes. Vale, no es nada nuevo; pero aunque esto ya lo recomendasen los dinosaurios, la educación sigue como sigue. Mírense al espejo.
El informe de la OIT, por cierto, llegaba en el marco del lanzamiento (¿en agosto?) del Año Internacional de la Juventud de Naciones Unidas. O sea, que tranquila, juventud, que ahora que tenéis un Año Internacional ya nos concienciaremos mucho y se solucionará todo. ¿A que os habíais asustado, por un momento?