Los gilipollas de la semana: Heath y Deborah Campbell
Por poner a sus hijos los bellos nombres de Hitler, Himmler y Nación Aria

Toda esta historia se descubrió en diciembre de 2008, cuando Heath Campbell quiso denunciar públicamente la injusticia de una pastelería que se negó a escribir el nombre de su hijo en la tarta de cumpleaños. El nombre era Adolf Hitler Campbell. En lugar de compartir su indignación, Internet y la galaxia en general se echaron encima del padre. Más aún cuando descubrieron los nombres de sus otros retoños: Honszlynn Hinler Jeannie Campbell y JoyceLynn Aryan Nation («nación aria») Campbell.
18 meses después, el tribunal de apelación del estado de Nueva Jersey ha decidido que los Campbell no recuperarán la custodia de sus hijos. No se ha mencionado el incidente del pastel. Ni el de los nombres. Sobraban motivos para entrar en esas minucias: aparentemente, los padres son ambos desempleados; él es analfabeto (además de filonazi... dos rasgos que a menudo convergen en la misma persona) y su hogar es la desestructuración absoluta.
Todo apunta a que Heath y Deborah no son malas personas, ni hipócritas, ni siquiera fachas. Sólo son gilipollas literales, puros y duros, hechos a sí mismos y por las circunstancias, curtidos por la negligencia hacia sí mismos y hacia todo; faltos de entendederas, de orgullo y de humanidad. Gilipollas de base, como cualquier hijo de vecina, como tu vecino de abajo o el vecino de abajo de tu vecino de arriba, catapultados a la fama por una gilipollez como cualquier otra: llamar a tu hijo Adolph Hitler. Sirva este premio como un homenaje a la especie, tan abundante en España.