De la serie ‘Broncas vecinales’: ¡Decidle a Marruecos que baje la música!
Ellos lo han querido: ahora baja Aznar para allá. Se van a cagar

La tensión es máxima en Melilla. O eso dicen los que han estado allí. Bueno, los que han estado allí y les interesaba decirlo. Vaya, para qué engañarnos: el PP, que dice que lo del bloqueo marroquí de la frontera y la invasión de la tierra de nadie es intolerable, y que toda España está con la ciudad autónoma en estos difíciles momentos a los que los populares (no por intereses partidistas, seguro) dan tintes de invasión en toda regla. El moro ataca de nuevo. Al-Andalus resurge.
El Ministerio de Exteriores, por su parte, opta por la solución diplomática. Diálogo y esas cosas, ya se sabe. La verdad es que la flema española está reemplazando a la británica en el ámbito de los rasgos proverbiales. De acuerdo, los transportistas bloquean la entrada de mercancías a Melilla; amenazan con hacer lo mismo en Ceuta; se burlan de las agentes de policía que guardan la frontera... Pero tranquilos, dice el Gobierno, como dice un padre moderneque mientras sus retoños queman el edificio Windsor: «Ya se cansarán. No les hagan caso. Que nadie les ría la gracia. Ya se darán cuenta esos marroquíes de que hacen el ridículo. Quizá mueran creyendo que no, pero será que sí. Lo importante es no añadir tensión.»
¿No añadir tensión? Vaya, pues si ese era el plan, lamentamos informar de que el Equipo A, de Aznar y de Abdominal, ya está visitando la ciudad autónoma. Él lo arreglará poniendo los pies encima de la mesa, o sobre la grupa de Mohammed VI. Grave error, moritos: habéis provocado al Chuck Norris de Valladolid. Esto no lo teníamos cuando la Conquista, ¿eh?