La parida de la Esteban de esta semana
Protagoniza una docuserie ‘online’. ¿Hemos llegado ya al punto en que matarla sería peor?

Seguramente, después de ver a una doña nadie ejerciendo de tertuliana, actriz e icono generacional 24 horas al día en sus pantallas, habría aún alguien que se preguntase: «Pero, ¿cómo es en realidad la princesa del pueblo?» Pues bien, para que ese gilipollas con inquietudes dignas de mosca común esté contento, algunos infraseres a quienes negamos el saludo desde ya han creado la docuserie Así es Belén Esteban.
La serie se estrenó en Youtube y nos permitirá (¿somos dignos de tal privilegio?) conocer el lado más humano de la Esteban, su verdadera personalidad bajo el glamur en el que siempre la vemos envuelta [/ironía]. Atentos al espóiler: nosotros apostamos a que es tan vulgar, superficial y patética como cuando la visten de lentejuelas y la explotan en su circo nauseabundo Jorge Javier, Jordi, Paolo y el resto de ojetes morales que la entronizaron. ¿Hemos acertado? ¿Es ese el final? ¿Podemos hablar de otra cosa?
¿Qué hay que hacer para detener, mejor aún, destruir este «fenómeno mediático» que bajo ningún punto de vista culto puede decir nada de nuestra sociedad más que «somos la mierda»? Nos tememos que hemos cruzado ya la línea en que asesinar a Belén Esteban sólo la convertiría en una mártir y agravaría el problema. Quizá podríamos atacar la raíz, hacer algo con esos directivos de televisión que venderían sus hijos lactantes a un proxeneta tailandés si les pagase en share. Pero nuestro abogado acaba de informarnos que sugerir la muerte de personas está bastante feo, judicialmente hablando. Así que olviden lo que acaban de leer. Olvídenlo. Váyanse. Vean la tele un rato.