Una moda que apoyamos al 200%
¡Cásate en secreto y ahórranos el coñazo!
Julio Iglesias es el último en apuntarse a la moda del bodorrio clandestino

No lo sabíamos porque no solemos leer la prensa rosa, pero ayer estuvimos ocho putas horas esperando turno en la peluquería y nos dio tiempo de empollarnos esto y el árbol genealógico de la casa de Nassau-Weilburg. Se ve que lo que se lleva ahora entre los famosos en casarse en secreto. Sólo este agosto, Alicia Keys por un lado y Jude Law y Sienna Miller por otro se han dado el sí sin avisar a la prensa (y bien qué hacen, porque esos paparazzi muertos de hambre se comen hasta las bandejas). Y el último, según Chance, ha sido Julio Iglesias, que se ve que le salía más a cuenta hacer la declaración conjunta con su novia de hace tiempo, Miranda Rijnsburger, y se han casado en la intimidad. Y en Marbella.
Nosotros estamos ansiosos de que la moda trascienda la jet set y cale entre el pueblo llano. De hecho, preferiríamos que sólo lo hiciera el pueblo llano. Porque ir a la boda de Alicia Keys todavía podría tener su interés. Pero ir a las bodas de la gente, así, en general, es una mierda.
Pocos marrones mayores te puede reservar tu buzón que una invitación a una boda. Gástate la pasta en ropa y en un regalo de lujo y en desplazarte hasta el sitio (y ojo, que si eres próximo igual te toca ser dama de honor o ir al ensayo), todo por un mísero banquete en plato cuadrado y el riesgo de que te toque agarrar a la tía Gertrudis en la conga. Entre invitación a una boda y requerimiento de hacienda, nos quedamos con lo segundo.
Con lo de las bodas secretas, amigos, las estrellas acuden a rescatarnos de la espiral de imbecilidad a la que nos arrastra la sociedad moderna. Porque gastarse lo que cuesta una boda por agencia con todas sus mierdas (coches, vestuario, banquete, baile, viaje, flores, fotógrafo, vídeo, álbum, suvenires, despedidas de soltero y soltera); pasar por la iglesia tras declararte ateo el resto de tu vida (¡no crees en Dios, pero crees en Carrie Bradshaw y quieres una boda igual!) y obligar a tus supuestos amigos a pasar por ese calvario, todo eso no es de gente racional.
Casarte en la intimidad, con la parentela cercana, en un juzgado e irse a comer luego una paella... Pues igual es cutre, pero como gente huraña que somos, agradecemos el esfuerzo por no tocar los huevos. Y bajad la música. Que oigo el Paquito el chocolatero desde el lavabo, coño.