TOTXOcanalla
Aznar Zeus

El jueves 29, santa Vanessa Lindaflor, nada más incorporarnos a la redacción el Goyo y yo, comprobamos con incredulidad que el DonWen en persona atendía con fruición la centralita telefónica. Sumamente alterado, discutía, daba órdenes y se revelaba con sus contactos. Nada más vernos, nos urgió mediante gestos obscenos a entrar a su despacho y esperarle sin disculpa ninguna a que acabase sus conversaciones privadas.
Así lo hicimos y, apenas pasados cinco minutos, entró a la habitación como un huracán de Nebraska en plena efervescencia. Después de ordenar impacientemente los documentos que portaba y a los que previamente había sellado con un “Top Secret” rojo, se dirigió a nosotros con palabras atropelladas y la voz atiplada del que, por sus propios medios, está en el ajo de lo que se cuece a los más altos niveles. “!!Hijos míos. Chemari Aznar, el Grande, ha dicho las verdades del barquero en su visita al extraordinario pueblo judío. Sin pelos en la lengua, ha descubierto que el enemigo está en casa y se llama Obama. No sé, no sé, pero para mí que el líder está incluso dispuesto a ponerse al mando de nuestros ejércitos patrios e iniciar la invasión a los U.S.A. para liberar a las masas de su esclavitud. Acudid con urgencia a la FAES que de inmediato se va a proceder a una charla-coloquio en la que el iluminado va a exponer su plan de ataque. Dios os guíe, muchachos en ésta arriesgada misión!!”
El Goyo y yo no sabíamos a qué atenernos. Por una parte, la noticia nos hacía gracia y estábamos convencidos de que el aventado éste nos iba a brindar un brillante día de folclore hispano de lo más rancio. Pero por otro lado, pues qué queréis que os diga, también nos asustaba un poco porque, pesar de los desvaríos del Chemari, un buen número de sus fieles incondicionales seguían sus palabras a pies juntillas y no nos extrañaría nada de que muchos de ellos estuviesen preparando barcazas y botes de remo determinados a la invasión transatlántica al ritmo de “Paquito Chocolatero”
Total que, con más miedo que vergüenza, nos acercamos a la FAES seguros de que aquél desvarío nos iba a deparar una aventura muy poco recomendable para nuestra humilde levedad.
Nada más llegar nos introdujeron en un salón de actos en el que pudimos ver a lo más granado de la inmundicia patria. En una esquina, el PedroJota y el Losantos se cuchicheaban al oído frases interminables, mientras que en sus rostros era visible la transcendencia del momento. Ocasionalmente, se pasaban papelillos con notas indescifrables que, para su lectura en total aislamiento, salían al recibidor, escribían la respuesta y, nuevamente, volvían a sus asientos para reiniciar sus confidencias.
En una de éstas, el Goyo pudo interceptar una de las notas y su lectura, de verdad de verdad de la buena, nos puso los pelos de punta. Así decía “!!Obama y el 11-M. Hay claros indicios. Por fin se va a saber todo!!”
Sin salir de nuestro asombro y antes de poder reaccionar, se apagaron todas las luces del recinto y, tras el telón, apareció la Botella más seria y tensa que nunca. Tras una larga pausa y mirando al cielo en busca de la ayuda divina, carraspeó, se sacó un gargajo y, muy concentrada en su misión, se dirigió a nosotros: “!!Hermanos. Habéis sido convocados para daros a conocer la verdad por dura que sea. Mi marido, el Jose, se va a dirigir a vosotros hablando desde el corazón, para que sepáis de primera mano con qué tipo de calaña nos estamos jugando los cuartos. No lloréis, no os desvanezcáis. Tan solo rezad, amigos, porque lo que vais a oir es lo más escalofriante jamás dicho!!” Y haciendo una dramática pausa continuó “!!Con todos vosotros, mi Jose!!”
Tras un redoble de tambores estremecedor y un sonar de trompetas apabullante, se abrió el telón y pudimos ver al inspirado sentado en una sillita baja, sujetando un rayo mortífero en su mano, con un águila real sobre su hombro y lanzando una mirada penetrante y sobrecogedora que, de inmediato, acalló los murmullos de admiración que habían surgido entre los presentes.
“!!Obama, es negro!!” dijo ensimismado y, al instante se echó a llorar. La Botella de inmediato acudió en su auxilio y con su propio sayón, enjugó las lágrimas del canijo. Recuperado en parte y con una voz profunda y transcendente, afirmó con rotundidad “!!Obama es comunista!!”. Y ésta vez, sin más remilgos de desmayó entre las ovaciones de los presentes.
Nuevamente la Botella se abalanzó sobre su Jose y colocando su bella cabeza en el regazo nos conminó a los presentes a abandonar la sala, pues el esfuerzo intelectual y humano que estaba realizando su Jose le estaba pasando factura y, según los sabios doctores que le atendían, le producían ausencias y dolores inimaginables. En todo caso, aquéllos que quisiesen besar la mano del líder, debían formar cola de a uno y esperar al fondo de la sala, mientras sugería dulcemente que, al salir, encontraríamos una cajita colorada en la que, voluntariamente eso sí, podíamos dejar la contribución a la causa que considerásemos oportuno.
El Goyo dejó un pañuelito con mocos.
Yo, la vergüenza.