Lo último en empleo: prórroga vacacional indefinida
Porque «no hace falta que vuelvas, estás despedido» suena taaaan 2009...

Este hombre está feliz porque va a poder regresar a Bali a los dos días de volver. Y con la pasta del finiquito.
Se está llevando muy mucho en las empresas punteras, es la última tendencia en ADE y lo está petando en la Gran Manzana: uno vuelve al trabajo en septiembre, con las pilas a medio cargar, medio cerebro aún en la playa y el otro medio llorando de añoranza, y entonces recibe la gran noticia: ¿no quieres reincorporarte? ¡Pues no hace falta! ¡Vuelve a irte! ¡Tienes prórroga vacacional indefinida! ¡En otras palabras, estás despedido!
Muchos españoles han recibido la misma alegría este 1 de septiembre. Dejaron la empresa en agosto con el fantasma de la crisis por un lado, la espada de Damocles sobre la mesa y el ectoplasma de la inestabilidad por el otro. Regresan 30 días después, y sus preocupaciones se han esfumado. Muchas veces junto con sus efectos personales, que yacen en una caja de cartón junto a la mesa que ya ocupa su «sustituto permanente». Estas escenas añaden aún más impacto a la notificación, y además, «¿qué mejor, después de un verano haciendo amigos en el extranjero, que seguir conociendo gente a tu vuelta?»
Y es que la PVI —otra creación del ingenio yupi para torear las vacas flacas— no sólo está de moda, sino que viene avalada por los expertos. Según Palomino Gavilán, director de Recursos Humanos de la empresa Puta e Hijos, S. A., «el jefe ha tenido tiempo de madurarlo, y al empleado le sorprende la noticia cuando menos le apetece volver a trabajar. ¡Todos contentos!»
En realidad, las cosas como sean, la mayoría de empleados no parecen tan contentos. «Pero ¡qué sabrán los obreros de tendencias laborales! Encima que les ahorramos el síndrome postvacacional...»