Ha habido mucho guiri (y se ve que eso es bueno)
Lógico: los destinos turísticos del tercer mundo están en auge últimamente

Que diche el ministro Miguel Sebastián que la llegada de turistas extranjeros a España creció hasta 7 millones en agosto, el triple del crecimiento esperado. Una prueba más de que los números tienden a sorprendernos positivamente si se les pone el listón bajo. Bueno, salvo el paro. Ese supera el listón que le echen.
Según los datos de la Encuesta de Movimientos Turísticos en Frontera, debemos el crecimiento a Reino Unido, Francia e Italia como países emisores. A juicio del sociólogo de El Jueves (uno que tenemos guardado en el armario para que opine de las cosas cuando se necesita), esta afluencia podría deberse a una necesidad de autoafirmación en el ambiente postcrisis.
«Mientras se sacuden la recesión de encima, los ciudadanos europeos buscan asegurarse de que están en el buen camino. Qué mejor que venir a España, comparar y decir: Ah, sí, es verdad que hemos salido a la superficie, porque mira cómo siguen aquí.»
Este síndrome es la explicación de que los guiris españoles hayan preferido este año destinos en países del segundo o tercer mundo. Sin embargo, nuestro sociólogo avisa que, si tardamos mucho más en salir del pozo, «pronto tendremos tantas dificultades para irnos de vacaciones como para encontrar lugares más deprimidos que España a los que ir.»
Pero bueno, siempre nos quedará Sudamérica.