El gilipollas de la semana: Berlusconi
Porque es tan fantasma ahora, que nos cuesta imaginar cómo será de ex presidente. Aznar tendrá seria competencia.

Curiosidades del humor: la gente seria, cuando cuenta un chiste, resulta hilarante. En cambio, la gente que es un chiste en sí misma, cuando hace chistes ofende. Es el caso de Silvio Berlusconi, un personaje lamentable cuyo cargo de presidente de la república de Italia parece una grotesca broma cósmica, que a nosotros, personalmente, nos parece hilarante por ser otro país, pero para los que viven bajo su gobierno ha de ser chungo (italianos... con lo que vosotros fuisteis en la época de la Vespa).
En fin, que Silvio es de los que hace un chascarrillo (cosa a la que, desgraciadamente, le alientan todos los lameculos de su partido, porque nada hay más peligroso que un cretino con fans) y mete la pata. El domingo 3 dijo en Milán: «La izquierda me dice que debo ir a casa, pero me mete en problemas, porque yo tengo veinte casas y yo no sabría cuál elegir», bromeó. El chascarrillo provocó tanta algarabía entre sus filas como rabia en la oposición y titulares en la prensa italiana. Y, nuevamente, un suspiro de alivio en España que debió de porducir brisas hasta en Cerdeña. Es el que soltamos nosotros cuando pensamos: «Joder, podríamos estar peor». (O no. ¿Son papeletas de Belén Esteban eso que veo en la mesa electoral?)