Esta semana, en «El Jueves»
¡Vuelve a casa! (Aunque no sea navidad)

Dicen que España, en términos de nivel adquisitivo y otras estadísticas aburridas, está retrocediendo varios años a golpe de crisis. O sea, que cuando pase el temporal, podríamos haber vuelto a la economía de 1997, por ejemplo. Igual para entonces estamos trabajando en ordenadores 486, con Windows 3. O desaparecen los coches de gran cilindrada, y volvemos a circular en Twingo. Igual incluso vuelven los Ace of Base, miren lo que les digo.
Pasa lo mismo a nivel doméstico. Los hogares están retrocediendo al statu quo de años atrás. Por ejemplo: a principios de decenio nos quejábamos de que, por el encarecimiento de los pisos, la desmotivación juvenil, el síndrome de Peter Pan y otras causas que nos da pereza glosar, los hijos permanecían en el nido hasta los 30. Pues bien; ahora resulta que, por culpa de la crisis, que aprieta más que nunca, los niños de 35 años que estaban de alquiler ya no pueden pagarlo y vuelven al redil; vuelven a vivir de la caridad materna, vuelven a estar en paro y vuelven a no poner lavadoras. ¡Para que aprendan en el Instituto Ponds lo que es rejuvenecimiento!
De la involución de la vivienda, título de tintes hawkinguianos, es de lo que habla precisamente Mel en El Jueves de esta semana, mientras Igor enumera las ventajas y desventajas de vivir con los padres; Cornellà repasa algunas alternativas; y Mireia Pérez (¡debut! ¡debut!) retrata la siempre curtidora experiencia de compartir piso. ¿Algo más? ¿Qué tal las similitudes entre el mundo de la droga y el de la telefonía, a cargo de Orúe? ¿Y una ración de collejas a los papanatas militantes del Mac, por Escuin y Guille? Pues todo esto y más está este miércoles en El Jueves: ¡dile a mamá que te lo compre!