Prohíben el acordeón
Es sólo la primera fase de un plan para acorralar legalmente a los músicos que dan la brasa en el metro

En los suburbios con gran profusión de argentinos no será infrecuente ver acordeones lanzados por la ventana ante una redada policial inminente. Si eso, cojan paraguas.
España podría convertirse en el primer país de la UE en prohibir un instrumento musical. Y el acordeón, esencia del tango, resuello tirolés y banda sonora de café parisino, tiene todos los números para ser el primer desterrado de la artillería melómana.
El proyecto de ley 447C/2010, que se debatirá en el Congreso esta semana, no sólo cuenta con el apoyo de todos los partidos, sino que los sondeos lo califican como la medida más popular desde que se aprobó el top-less en la playa en 1975.
De entrar en vigor esta ley, la sola posesión de un acordeón podría acarrear una multa de hasta 3.000€. La ejecución de Y nos dieron las diez en un vagón de metro (que ya supone la ejecución en el otro sentido de la palabra en países más extremistas, como Líbano o Papúa), podría pagarte un año de estancia en el hotel Rejas, caso de ser arrestado.
«Si un acordeonista sube a su vagón, no se limiten a hacer muecas de fastidio: láncense sobre él, ¡usen los puños! ¡La ley les ampara!»
Algo que las autoridades animan a facilitar apelando a la conciencia ciudadana: «Si un acordeonista sube a su vagón, no se limiten a las habituales y sobreactuadas muecas de fastidio, que no sirven para desalentar a los malhechores: láncense sobre él, reténganlo, ¡usen los puños si es necesario! ¡La ley les ampara!», recomienda la Policía Nacional, que ya imparte cursillos para la desactivación de acordeones: «Las teclas son sólo un señuelo; lo que hay que impedir es que se pliegue.»
Precisamente esa era una de las situaciones que la nueva ley pretendía regular. «Buscamos proteger al ciudadano de la impunidad con que un pedigüeño puede abordar el tren con un instrumento de destrucción masiva y torturar a los pasajeros en el lapso entre una estación y otra», declara el presidente del Congreso. «Estudiamos prohibir toda forma de música en el subsuelo, pero luego pensamos que un acordeón es irritante aquí y en la cima del Everest; ¿por qué andarnos con chiquitas?»
El acordeón es sólo el principio. Con el tiempo, las autoridades esperan ir prohibiendo varios instrumentos barriobajeros, por orden de popularidad entre el lumpen, hasta que los únicos músicos que puedan entrar en el metro sean cuartetos de cuerda con seis años de conservatorio. Nosotros lo apoyamos. ¡Estas cosas, y no el puto AVE, son lo que nos hace europeos!