Hallazgo inestimable para el cristianismo
San Pablo enviaba spam a los tesalónicos

Muestra del texto de la epístola titulada "Asunto: Test de personalidad ¡Lee hasta el final! ¡Funciona!"
Sólo dos cartas de San Pablo a los tesalónicos figuran en el canon bíblico; ambas buscan reafirmar la fe de la comunidad cristiana en su destino; ambas pasaron sin respuesta. El hallazgo de los documentos en el monasterio de Pterodáctilos, en Grecia, ocupado por los tesalónicos en el siglo I, explica este silencio: aparentemente, las dos epístolas eran sólo parte de un abrumador corpus epistolar de correos en cadena, ofertas comerciales y entrañables grabados de gatitos que agotó la paciencia de sus corresponsales.
Todo esto se ha sabido al desenterrarse la mítica bandeja de entrada de los tesalónicos, cuyos rollos de pergamino, entregados diariamente por mensajeros a pie, muestran en alto porcentaje la meticulosa caligrafía de San Pablo. En estas epístolas, el apóstol se aleja del tono adoctrinador para ahondar en temas terrenales: cuenta instructivas parábolas y denuncia martirios en Palestina, emplazando a los tesalónicos a reenviar la noticia a otros monasterios; les transmite ofertas de sándalo, hidromiel y clepsidras de Capadocia; redirige cartas de mujeres de los Urales en busca de marido; adjunta grabados de animales o de hilarantes caídas de sacerdotes; comparte su indignación ante noticias leídas en La Gaceta Romana; ¡e incluso les ayuda a financiarse poniéndoles en contacto con banqueros de Cartago que no saben qué hacer con la fortuna de un patricio muerto en uno de los frecuentes accidentes de aviación de la época!
El hallazgo supondrá una verdadera revolución en los campos de la arqueología y la paleografía. La letra de algunas epístolas, como la titulada «Van a cerrar el cristianismo, reenvía esto a todos los templos», prefigura incluso la Comic Sans, que hasta ahora los científicos databan del siglo VIII. Y aún falta por encontrar la primordial papelera de reciclaje de los tesalónicos, adonde se cree que fue a parar un número aún mayor de documentos.
(Por cierto, que el mismo destino que los tesalónicos dieron al spam de San Pablo es el que daremos a vuestras protestas de que nos metemos con la Iglesia y no con Mahoma. Ahorraos vuestro tiempo y el nuestro.)