El gilipollas de la semana: Los organizadores del concurso Miss Belleza Moral
Se llevó el título una de las 400 jóvenes de Arabia Saudí que desfilaron sin mostrar ni la cara

Los concursos de belleza, en sí, ya huelen a rancio. Y no es que la idea en esencia nos parezca mala: premiar a alguien porque es muy guapo no es más absurdo que premiar cualquier otro talento innato. Pero la competición, lejos de ser emocionante, o de resultar siquiera estéticamente agradable, se reduce a una serie de maniquíes cortados por el mismo patrón, con la misma sonrisa, la misma piel, la misma profundidad comparable a la de un plato de café, plasmada en varias decenas de individuos/as que desfilan en bañador. Pocas cosas más antieróticas hay que la gala de Miss España.
O eso creíamos hasta que nos hemos enterado del concurso Miss Belleza Moral, organizado en Arabia Saudí. Cuatrocientas mujeres desfilaron por la pasarela, quizá en bañador, aunque no es seguro, porque el velo integral obligado en el país ocultaba cualquier centímetro de piel. El título se lo llevó una chica de 18 años (sí, lo sabemos, podría tener 40) que, además del desfile, hubo de pasar por varias pruebas psicológicas, personales y culturales. Mucho menos superficial que el concurso de belleza habitual, como ven. Bueno, o más: ellos las esconden bajo una sábana. En fin: ellos lo llaman moral, nosotros les llamamos gilipollas. Pura semántica.
Algún día se podría hacer un concurso dialéctico de mujeres con ideas propias sobre moralidad. Aunque probablemente, en Arabia Saudí no estén preparados. Y en España, tampoco.