¡La euroalarma! ¡Todos al euromóvil!
Se acabó el circo: ¡que vuelvan las pesetas!
La zona euro se va a tomar por culo en 5, 4, 3, 2...

Al final va a ser verdad. Toda esta tontería de la Unión Europea y la moneda única habrá sido una moda pasajera. Los abuelos que aún guardan pesetas sin cambiar bajo el colchón, a la espera de que se nos pase la tontería, acabarán teniendo razón. Y mientras nosotros nos matamos a las puertas de la casa de moneda por cambiar nuestros devaluados euros, tan fardones en su época con sus hologramas y sus leches, por unas pesetas de las de antes, aquellos seniles euroescépticos se regodearán entre nosotros con auténticas fortunas en los bolsillos y patearán nuestros cadáveres cuando muramos en la indigencia. Ojo con los abuelos, ¿eh? La supervivencia del más apto. Al tiempo.
Si Grecia fue el primer estado de la zona euro en necesitar un rescate, Irlanda y Portugal ya están a la cola. Si esto fuera la primera división de fútbol, diríamos que son las que están en zona de descenso. De hecho, ojalá fuera esto el fútbol: se les baja a segunda, y que suba el siguiente. Eslovaquia, por ejemplo, que sólo por el nombre ya promete gloriosas jornadas en la bolsa. Pero no, se ve que no es tan fácil. Este juego tiene otras normas, y no se puede amputar a los países cuya gangrena económica amenace al conjunto. Si ellos se caen, nos matamos todos.
De ahí la cumbre de euroemergencia en Bruselas el martes. Sonó la euroalarma, y todos los eurorepresentantes saltaron a sus euromóviles y salieron cagando leches hacia la eurocueva. A lo que en Irlanda iban replicando: «No os molestéis, si ya nos apañamos», porque los rescates de Bruselas suelen tirar por el método de subir impuestos a saco y atar al con unos correajes que ríete tú de «La mansión del sado», pero el miércoles por la mañana ya cedieron y dijeron que bueno, que si os empeñáis, id viniendo y llamad también al Eurobanco, al FMI y a la Patrulla X, que nos harán falta.
Y así está la cosa, con Bruselas al rescate y la bolsa expectante, al borde del desmayo (que ya le dio un vahído el martes que por poco se abre la cabeza). Y es que la cosa es grave. Ya lo ha dicho el europresidente Van Rompuy: que la zona euro está «en grave peligro», y si no salvamos Irlanda... Bueno. Lo dicho: ¿os acordáis de aquella familia de plastilina que hacía la campaña del euro en 2002? Pues ojo, que no regresen del olvido para decirnos: «¡Era todo broma! ¡Se acabó el circo: que vuelvan las pesetas!»