¡Flameado de Mou!
Teníamos más chistes con ‘Mou’, pero la prensa deportiva seria (oxímoron al canto) ya los ha usado

Bueeeno. Pues ha terminado el clásico. Y nosotros, los de El Jueves, pese a escribir desde una de las ciudades implicadas y participar de la dulce epidemia de sonrisas post-orgásmicas que hoy la asola, no perdemos de vista que por Internet nos lee la afición rival igual que el mundo todo. Así que mantendremos la neutralidad. No haremos innecesario hincapié en el abismal resultado, ni en la comparación embarazosa, ni en la humillante derrota. No haremos mofa ni befa ni recochineo de la impotencia de unos cracks, ni del silencio de un entrenador, ni del estruendoso derrumbe de una obra florentinista construida con naipes de a millón de euros cada uno. No comentaremos con sorna los titulares que intentan ver aún medio llena una botella que no sólo está vacía del todo, sino que ha implosionado como un cuásar, aplastada por la presión exterior; ni señalaremos entre carcajadas salvajes a esos ciegos que insisten en la amenaza mientras tropiezan con los muebles. No destaparemos rencores personales contra gigantes mediáticos vendidos rastreramente a una causa, y que ahora deben de estar repartiendo píldoras de cianuro entre sus hijos como hacía Goebbels en El hundimiento, para después volver a arrodillarse frente a Florentino Pérez para, como los músicos del Titanic, seguir tocando la flauta mientras el barco se hunde. No, no haremos nada de eso. Aunque tendría gracia.
No, ahora, en serio, joder. Merengues: es sólo un partido de fútbol, oigan. Y si sirve para que los culés estén hoy más contentos, teniendo en cuenta que el lunes amanecieron con el disgusto de tener al PP de tercera fuerza en el Parlament, bienvenidas sean alegrías como estas. (Culés: es sólo un parlamento, oigan.) Y paz y amor para todos.